Cómo tu pisada afecta rodillas, cadera y espalda

Cuando duele la rodilla o la espalda baja, casi nadie voltea a ver sus pies. Pero cada paso empieza ahí: el pie recibe el peso de todo el cuerpo y lo acomoda antes de que llegue al tobillo, la rodilla y la cadera. Si esa base no apoya bien, el resto del cuerpo se adapta como puede, y con los años eso se nota.

1. El cuerpo funciona como una cadena.

Pie, tobillo, rodilla, cadera y columna trabajan conectados. Cuando un eslabón se mueve de más o de menos, los de arriba lo compensan. Por eso una pisada desbalanceada no siempre duele en el pie: muchas veces la molestia aparece más arriba.

2. Rodillas: el primer lugar donde se siente.

Si el pie se va de más hacia adentro al apoyar, la pierna gira con él y la rodilla tiende a irse hacia el centro. Ese giro extra, repetido miles de veces al día, puede dar dolor en la parte interna o en el frente de la rodilla, sobre todo al subir escaleras, correr o estar mucho tiempo de pie.

3. Cadera: cuando una pierna trabaja más que la otra.

Una pisada distinta en cada pie, o una pierna que apoya con más fuerza, hace que la cadera se incline un poco hacia un lado. Los músculos de alrededor se cansan de mantener el equilibrio y aparece dolor a los costados de la cadera o en la ingle después de caminar.

4. Espalda baja: la que paga al final.

Cuando la cadera no queda pareja, la columna se curva para compensar y mantener el cuerpo derecho. Esa tensión constante se acumula en la zona lumbar. No todo dolor de espalda viene de los pies, pero si empeora al caminar o al estar parado, vale la pena revisar cómo pisas.

5. Señales de que tu pisada podría estar involucrada.

Tus zapatos se gastan mucho más de un lado, un zapato se desgasta distinto que el otro, te cansas rápido al caminar, sientes dolor en rodillas o cadera sin haber tenido un golpe, o las molestias aparecen después de estar mucho tiempo de pie. Ninguna es un diagnóstico, pero juntas son una buena razón para hacer una revisión.

6. Qué se puede hacer.

El primer paso es conocer tu pisada con un estudio que muestre dónde cargas el peso. Con eso se decide si conviene usar plantillas hechas a la medida, cambiar de calzado o hacer ejercicios para fortalecer pies y piernas. Si el dolor es fuerte, constante o empezó después de una lesión, también es importante que te revise un médico.

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¿Qué tipo de pisada tienes? Neutra, pronadora o supinadora